Organizar el ropero es el primer paso para empezar a vestirte mejor. Sin embargo, muchas veces sucede que este primer paso es el que más pereza da o el que se busca saltear.

Hay muchas maneras de hacerlo, y esta bueno que encuentres la que mejor de ajuste a tu espacio y a tu estilo de vida, pero lo importante es que sí o sí comiences por acá la transformación de tu imagen.

Podrás creer que tu problema para lograr un look que te guste cada mañana tiene que ver con que “no tenes ropa”, pero en la gran mayoría de los casos, esa sensación es sólo el síntoma del problema mayor que es un ropero desorganizado.

No te convencí aún de cambiar la pile por las perchas en el primer fin de semana del año? ¡Acá van 10 razones para ayudarte con la motivación!

  1. Es una actividad que la hacés bien una vez y te rinde para siempre (al menos lo que te dure el mueble o el vestidor)
  2. Vas a tomar real consciencia de la cantidad de ropa que tenes.
  3. Vas a encontrarte con prendas que ni recordabas que tenías y va a ser como ir de shopping! (bueno, casi)
  4. Si convences a una amiga que la haga al mismo tiempo que vos, pueden beneficiarse mutuamente intercambiando prendas que ya no quieran usar.
  5. Al descartar todo lo que ya no usas vas a liberar un montón de espacio y poner y sacar las prendas se va a volver automáticamente más fácil.
  6. Recordar lo que tenes te va a ayudar a identificar lo que te falta (justito para las rebajas de enero)
  7. Al ver con claridad todo lo que tenes, vas a poder imaginar con rapidez combinaciones más creativas para que no uses siempre lo mismo
  8. Podes redistribuir los espacios y reservar uno dentro del ropero para todo lo que dejas tirado sobre la silla (ya sabés de qué silla hablo, no te hagas la desentendida) lo que se traduce en un dormitorio ordenado.
  9. Te vas a sentir genial cada mañana al abrirlo y verlo prolijo
  10. Cuando termines, podes premiarte con un buen Mantecol por un excelente trabajo realizado 😉